martes, 14 de junio de 2011

EL MISTERIO



(de: <Bibliateca y otras macas>)

EL MISTERIO







En la Buena Nueva de Marcos un joven de blanco vestido
cuando al maestro prenden,
inciertos del ridículo beso, alerta arranca
dejando en manos del romano misterio un mito:
la leve, pura,
única que lo velaba.

¿Qué hacías en Getsemaní joven que acompañas
al maestro
exhausto    /   cubierto tan sólo por la escarcha
de la entrada?

Huyes en cueros ciertos. Huyes
joven descubierto ya en el rito?
¿Por qué abandonas la blancura?

Mientras el maestro ora, soportado de ronquidos
del judío Simón,      que aún no Pedro
del judío Santiago,   que no su hermano,
del judío Juan,         el que ama, no,
roncando todos a pata suelta y sagrada pata,
¿qué hacías tú incierto protegido tan sólo por la huida,
y entre los olivos,
joven que apretas despavorido en la noche del maestro
y pide

aparten de sí: esa sangre ya de lágrimas?

¿Qué profecía cumples joven perdiéndote
descubierto
en la noche del blanco silencio?


¿Para roncar tuviste tiempo?

¿Ejecutas qué Rito protegido
tan sólo
de la pureza, esa tan incierta joven
de sombra que de sombra tan arrancas la noche
de los olivos
y las lágrimas?

¿Entrabas o salías del sepulcro?

Mateo y Lucas te suprimen.
Y al parecer, Juan, te Lázara.

Nunca sabremos qué hacías indefenso
de rituales tan solo al abrigo, como puro,
y en tu huida tan la abandonas?

del olvido la abres y proteges para siempre?

O jamás te querremos: qué fue de ti ¿o lo olvidamos?
inclemencia por entre los olivos corriendo,
joven seguirás incógnito
arrinconado arrancando
de tu entrada en la eternidad de los versículos?

El único misterio:

¿Qué fue de tu blanca entrega blanca?



Las sábanas son como las noches estrelladas
llenas de misterios
nos deslumbran / enceguecen / y claman.



?              EPÍLOGO

                               Debiéramos iniciar otra vez el inventario

                               de todas las criptas y dar nuevamente pega al carbono 14?



martes, 7 de junio de 2011

DAMASCADAS












(desde: Blibiateca y otras macas)

















Y LA FANTASÍA POPULAR




SI LA LEY CREA AL PECADO



I

Si La Ley crea al pecado como el oro a su codicia.
Si La Ley lo sugiere en el deleite cual colaless bordado de ilusiones
con un más oscuro centro de atractivo.
Si pecar es morir:
un zaguaro sediento y en su cruz a la espera de la lluvia:


En ella todos nos refocilamos al margen del castigo:


Dichoso aquel puro a La Ley, no sujeto: libre en su sed
de escarmiento y persistencias como arenas:


No la conoce. No sospecha el encanto del desnudo.
La teme: No. Y a la sombra se place de la higuera.
No la sigue. En la dicha de las sombras pasajeras y tenaces.


Sus días son de paz. No le urgen las penas del castillo.
No sabe des obedecer. No posee señores en la herencia.
Morir no puede y sus días son de escarcha y de tormenta.


Dichoso el impío. Aleluya. Aleluya.
El pagano: Dichoso; siempre cual inocente de su estado.
Dichoso el extranjero en su carencia de sermones.


Quien goza la inocencia natural: Aleluya. Aleluya.


Pero si el Hombre muere, como rosa en el crepúsculo temprano.
Aun antes de marcar su prepucio el Sello de La Alianza.


Repito: Pero si el Hombre muere: como lirio que se seca
por exceso o carencia de su cuido o cuando la prudencia
de las lluvias.


Un pre-supuesto irreal, una escarcha apenas
de arenas esparcidas, no más que hojarasca o rocío,
para el anatema de la muerte:


¿Es que la muerte goza anterior al Pecado? y desnudos vamos vestidos?


¿Es que La Muerte persevera en Pecado Original? y los velos que la velan,


¿Morir es Pecar? y así lo sepan los gusanos?


Adán no habría muerto al comer manzanas parranderas.
Desobedecer no pudo de creado; Adán pecó muriendo:
un horizonte sin su arcoiris, cubierto de cenizas.


La muerte: nuestra entrada en lo humano de animal que libera:
y sabe que lo sabe.
No, un cóndor con su pata quebrada.
Todos en Adán: animales del origen más certero:
No, un huemul con su pescuezo en la mano o su pata de penuria.


Pero la obvia originada, el conjuro de cardos y azucenas,
concluir es, no:
no a las flores,
no lagartijas,


“Ergo todos vamos a morir”, todos como serpientes tronchadas:

Su obsesivo genio le condujo… “TODOS VAMOS A PECAR”,

ya que todos ya pecamos, cachondas serpientes
en la huella; como físico vacío, pesado, y tan campante.




DICHOSO AQUEL PUEBLO



II



Dichoso aquel Pueblo sujeto a La Ley. Sujeto a la zarza.

 Su dicha está en sostenerla: en la sombra de la parra,
y al requesón de la cubeta.

Su sostén: su Destino; sus rebaños: su sombra.
La Alianza, su amor: su manto, su hoguera, los higos,
las piedras infinitas.


Gozándola no puede morir.


3 mil años de historia plebeya lo demuestran.

Ni Asirios.         Y sus tabletillas.
Ni Babilonios.    Y sus leones.
Ni Griegos.        Y su razón de certezas.
Ni Romanos.      Con sus águilas desplegadas en el Templo.
Ni Cristianos.    Y las como arenas de sus sectas,

han podido des-a-parecerlos: agua material
que no hierva a ningún grado.


Dichoso aquel Pueblo sujeto a la Vida, y a las Palabras.









Y ahora?
Por qué ahora?
Por qué esos gritos en las viñas? Por qué muros?






lunes, 6 de junio de 2011

CUANDO EL CAIDO DEL SU CABALLO




III



Cuando el caído del su caballo instituye a Jesús
Adán Universal vencedor de la muerte
cambia el énfasis dorado:

desde Pueblo Escogido, que no escoge,
a Individuo Rescatado, que recula.


No lo sabe, pero lo hace.



¿Es más Griego que Judío?


¡No! ni tanto.



Aristócrata ladino.


Siguiendo a Ezequiel.
Historizando su Dios Terrible:


Pablo, el Primer Individuo Judío de la Historia.



miércoles, 13 de abril de 2011

EN EL PRINCIPIO NO HABÍA ANTES


(Aquí sí que sí se inicia el poema largotote)






                              EN EL PRINCIPIO NO HABÍA ANTES




                                                                    Sealed with a kiss




20 + 22 + 23 + 24
Fernando Reyes Franzani




                                                                            de esos que ya no se usan









INDÚBITO: NO HABÍA ANTES


Alguien alguna vez te creyó celoso.

Vengativo alguna vez.

Señor de Ejércitos.

Jugador con fuego
con greda.

De vírgenes husmeador.
Trino soporte de Imperios.

Y no eres + que ángel: desde la miseria humana
caído.


La imaginación: poderosa.
Y la frustrada-reprimida: más.

Juega con ciervas heridas.
Con pelícanos de pata quebrada.

Pero la que desvaría sola:
exalta cruces, magdaleniza,

la moribunda:
a esa no se la gana nadie:
Fabrica terremotos, rasga velos.

Ropajes quita, desnuda ídolos,
oculta, brilla llagas,
eterniza, declara ex-cátedra

proyecta fueras del tiempo, embrolla crisantemos,
todifica la nada, misteriza gusanos, big-banguiza
nadifica el vértigo. Declara Entes.
La cháchara completa.





Ciertamente, Nadie había, No, para pensarte.

Ni para ronchar ortiga entusiasmada.
/Siquiera./
Una ortiga cauta y rendida.
Cariacontecida en la dudacierta.

Y sufrías impotente. En la tiniebla de la espera.

El sueño del signo, su roble alucinado.
El cinturón de Orión, la meretriz que aqueja.

Nada que no espera la pasión o risueña:
Ni el salto a la mata de la liebre.
Aleteas en tinieblas y sobre las aguas
blancas. Blancas de ardor y movimiento.
Esemastodonte en su caverna.
Una libélula a la caza de ternuras.

Reflejo de la nada: cuán inhóspita,
cuán a lo ancho de la espera. Sin párpados que desvaríen
ni nada terrible donde perderse.

La tiniebla, risueña, de antes del inicio,
aquélla no podemos imaginar verdadera,
más sucia que hoyo negro, que atrape lo tierno
y duradero.

Sus aguas tan barrosas, tan cambiantes.
Un sapo copulando las arañas.

Ni siquiera esosbichos terribles y mimados
los tronos las procesiones.
Sonrisas en una caza de brujas.




               las alimañas




En casa de jadeos.
En un jadear de alimañas.


Se debatía la nada cariñosa.
Cómo se debatía,
centinela helado que pregunta,
los puentes llevados al abismo
y la materia agobia de preñada
movimiento de truncos y tardíos
el perpetuo azoro o pasajeros:
la espera de sus juncos.
Trompo cucarro
enajenado de su centro: gardenia inmaculada.

La blancura del hoyo despiadado.
Pero nadie diligente al encenderla:
¿Qué era?

¿Dónde la ternura de la Tirana Rex y su retoño?
¿Dónde la lycra y la malla que no oculta?

Y tú, no lo sabías.
Porque saber es el avance de lo poco
aunque la meta retroceda.

Pataleaba de impotencia. Es un decir,
porque ni dragones, ni molinos,

ni centinelas que den la hora a media-algo
no tiene patas, ni escozores,
no sin razones pavorosas a la caza de esasbrujas.

Porque ni alimañas atentas, ni humanos
pensativos, ni gaviotas renuentes,





















                                                                                   y el barro




ni ansias que mortifiquen.
Plétoras que crujen y pululan.
Corcovos de coraje apaciguado ebullendo su derrota.

Pero sí tanto resentimiento al paso.
de la duda.
Tanto cardo de plata en los ensueños del espejo.
Tanta náusea y diamantes.
Mucho deseo vengativo por el camino
de la ruta despojada;

y el no poder resoluto o desatento
como migajas con hambre, como tarántulas,
un rey en su destierro, en su agonía de temores:


Mucha lujuria y pena: esosalgodones de la retirada,
esos velones que humean,
y paja, y techos,
o becerros y cadenas en los surcos que decaen
o lluvias, a podrirse en la sabana que arranca.

También algo de barro, ignorado, pero
es:

no de quien se esconda y te llame
desde la telaarañas con sus dudas,
lágrimas y harapos
por si lo oscuro?


Odio poderoso en la máscara nocturna.
El genio y la botella en el milenio de la ira.



En su matriz fue insensible



el inicio de la espera



despiadado y muda:
un corcho a la deriva,
lengua terrible.



No preocupa ni de mirra pensativa,
ni de incienso clamoroso,
Ni de las fresias salvajes.

No de las fresias amadas. Las sutiles
en la caza. En el descanso.
Donde cucarachas arrancan a la casa
de ternuras.

Y tú podías nada: salvo esperas,
de magos orientales o
la llegada del oro insensible,
corrupto de intensiones con sus tretas
también es el decir
como crujidos y tinieblas
como amapolas en espera de su encanto:

Yo digo que claro, que tal vez.
Porque las consignas.

Donde las trillas producen el avance.
Tú dices que de ninguna manera.
Cigüeña aleteando en el vacío.

Esetrampolín que surge en lo oscuro
del silencio,
en la duda de la espera.

Él dice algo por no quedarse callado.

Mientras la carreta avanza a su dominio.
Y el núcleo se pone al rojo de fome y aburrido, sin cansancio




                                                                                 la siembra de cizaña




sapiente, tétrico en su delirio, imaginaria patena alabastrina.

Es mala educación quedarse callado.

Quedarse exhausto, dicen, otorgar es esas dudas.
Y la serpiente no concede su cambio de dominio.

Tú no otorgas nada, en esanadatuya
en esaatardecida malevolencia:
Pre-enmudecida, vocinglera, por lo del libre albedrío.

Donde tu culpa en la nuestra:
pregonan los colores de avellanas de la vida.

Oiga, usted confunde el libre albedrío,
tan exquisito,
con la predestinación. La más delicada. La más
renuente al abandono.

Centinela atento a la visita que discrepa.

Yo? / yo no confundo nada.

libremente predestinado
desde nunca en los hornos, para siempre en la duda,
bombones divinos en alimento de la guardia.

Porque de los cojo nes sale con hambre.

Oh Money, / Money, / Money.

O algo de tierras y cenizas.

Los espejismos, las dulzuras,
el incierto porvenir de la maleza,
los días que no cuadran en la mar,
los oscuros desfases de la espera,
la alborada que no cuaja, que no prende,
no ternura



ah, esas parvas amorosas





esos valles de lágrimas y quejas.



No había espera, hortigada en el silencio
tampoco principio, donde alcachofas risueñas
ni rosas, las amantes rosas,
ni cálices ahítos , ni mantos sagrados,
no blasfemias en el jardín de las mismas,
amorosas:

Quarks chapoteando con la luna.



¿Cómo expresarlo? ¿Cómo al amor referir,
si no has sufrido la espera?

¿Cómo decirlo? si no puedes con tantas cenizas.

Todo se reduce a palabras:

¿Razonar una trilla sin sus quinceañeras humedades?
¿Si no tienes gestos para razonar la desdicha?
¿En el principio era la cifra? o ¿solo eran
poblándose inciertas, informes y sumergidas
como ratones en despoblado con hambre
sobrepoblada de dientes y chirridos?


¿O fue más que blasfemia y su rito de cultura?


Si no existen los contra ti justamente enardecidos,
aquellos que beben y divierten y engordan entre la noche y el tiempo
de mala costumbre, alegre y bellaca, dulcemente bellaca, luz de lumine,
la hostiada costumbre española,
por codicia, que nos retorna a la vida?




                              los aerocalícticos de la infancia




para qué voraces jurar tu nombre
si aún no lumbran aquéllas que te nombran a lo humo
y ahora, como si a una vela
a un terrible amuleto donde rendir el polvo y la ceniza?

Nadie danza, nadie fornica, nadie huele margaritas.


¡Ah la rabia. la no potencia de tenues!
Ah, de la No-impotencia de dura y casquivana
:
Sin sujeto ¿cómo odiar de verdad?

¿A quién oscurar nuestras dudosas sinrazones,
razonables miedos, frustrados amores o pamplinas?

¿Quién se solaza en la cloaca?
La cloaca no contiene incontenida.



Inconmensurable y secanía total,
y goza tanto
el inmedible amor infinito de rasguños:
como razones espúreas para fustigar una libélula.

Me gustan las libélulas, comen y fornican,

parecen helicópteros las libélulas,

lirios que reptan las zarpas de la angustia,
no del juego, inexistencias donde surge la noche que engendra.
La noche que todo lo trisa en el transcurso de los rastros.

En la noche las libélulas se aquietan.




                                                                  y aleteaba sobre los rizos




Hasta aquí va el asunto La noche del amante.
Cuán complicado en amarillo Desidia. Esperanza o mortevela
y sentido del espacio.
Junto las lagunas, donde el huinche vibra ruga monta atrevido.
Sin polvitos aúnque eleve, o se la acueste.
Quietos. Seguros en carritos acusetes o imp'avidos
Rocas y secretos.
Camarones atrapados en la carne de las varas
en la más cierta resonancia de lo oscuro.

La noche que adula imágenes que viven.
Metáforas más vivas que la muerte y a la nada cazan
o agarran carcajadas.
.
Engendran el poder de la muerte: fuente de todo poder:
qque destierre para nuevos retornos.
La noche del que carga su sombra traicionera.

En la noche las libélulas no proyectan sombras.
Y la sojuzgan, la esclavan en torno al arcoiris
hácenla ajena y sollozante. Una cazuelita con su oro.
Una rosa que avergüenza.

¿Y el de las aguas caos? Como si fuera tan fácil
¿Dónde la matriz sin playas que acoja náufragos de la vida?
¿Dónde la líquida infinitud que sofoca la existencia y la acurruca?

¿Menos que el caos de las aguas, o las sombras del terror florido?
Esaslibélulas atroces y cardadas.

En lo líquido palidecía la vida pero la vida no rajuña.

La serpiente no era.
La espada no era.
No tiembla el talón, ni la promesa.
La libélula no cuaja, / todavía en su cuática de esperma.
La rosa, tampoco. Porque ni su sombra humedecida.
Y así los amantes no ciertos de sus miradas.




                              los ritos / y otras menudencias / del todo importantes




Tú no nada. Ni las trillas que parvan quinceañeras,
amores y renuevos.
Caracoles a la caza de murciélagos y ridélulas.



¿Infinitamente débil desatada cólera y ternura?
¿Una hadita sin su vara de coligüe?
¿El término del principio cometiste con toda el hambre?
La langosta como rayo de exterminio.
¿Dirías la perdurable impotencia?
Nada a quién dominar y maldecir o corrugar o sabaneos?:
Un mago en descubierto por modelos meretrices.

Dominados engendran su Señor.
Le adoran gozando su poder, su fantasioso
su hijo del hombre, al inicio no tenías ni el ombligo,
y ejercer la condición de su destino miserable, su túnica turínica?
¿Como tributo a la desidia? o fotogénica?

La noche del amado, noche del tronco de la parra
más valioso que en cualquier otro fuego al entregado

si en secretos públicos o gritos donde de tortolitas el causeo.

De rodillas imploran el poder avale la locura.
La impotencia.
Era la espera. El poder que a la higuera seca.

Rosa soñando con su zorro.
Para un baile de sollozos.

Las rosas siempre sueñan con sus zorros.
Parte tezón de la costumbre.

Las rosas que engendran los ritos.
Pero los zorros sueñan con sus zorras.
Las zorras se hacen las interesantes.




                              abominación del infinito en la carencia de relaciones




Las rosas envejecen y las olvidan. Lloran.

Justamente podemos soñar:
Rozas perfumando la dicha, el terruño.
Fresias coloreando segundos, el presente.
Rayo que se allega y permanece.

Nadie y nada. Como pareja en aerolito.

Nada y nadie. Telescopio atribulado.
Ni siquiera zorros con espadas
o máscaras para un baile de tortugas:

nos salve el espasmo del hambre en quién decir una cartuja:

La noche del acoso.
La espera de la noche que no viene
rezagada en alguna tortura afortunada:

donde nada que es vano aunque el aire venza
y siga girando, girando, girando,
su dominio.



La avaricia lenta y la lujuria contrita
el saber inventado, azoteas con sus perros,
poderoso o falso y ritualista de incorduras a la deriva
tantas coles, tantos pirigüines y lagartos,
mucha zarzamoras ahítas, su incontinencia segura
exhuberando los setos, invadiendo granjas imaginarias.

La noche perseguida.

La noche de las cales, enjutos y cigüeñas cesantes.
La noche recordada para siempre.

Cauta eternidad del comienzo. al comienzo de los campos ateridos




                              brusca caída en lo real imaginario




Nadie: El no ser: Día que no piana:
Lombriz que se parte y acaricia.
Nada: Noche de la dulce nada:
Sombras que proyectan luces en espera. Domestican.

La espera.
El tiempo sin tiempo sin paso ni peso ni arrugas.
Contriciona.
Leona comiendo alfalfa en el diluvio.

El sueño sin sueño, sin pasado de futuro. Cortinea.

La noche de la espera. La bendita.
La noche como debe ser, El concierto.
Un tiempo para cada cosa. Locurea.
El imperativo categórico. Caradura.
El libre albedrío que se frustra. Gimelindo.



Pero cuán transcurrido, cómo transcurrido penan,
las penurias, los deseos en la ronda, Caracolas en la boda.
las perdidas esperanzas detrás de los ocasos,
ni piedras lanzadas, ni piedras recogidas de los círculos
Solo un pequeño diluvio para otro comienzo. Con todas sus ondas.
Y las otras, las que perpetúan al través
las vides y los cuervos

la negación de permanencia.
Y podemos contar juntos conjuntos finiquietos,
historias,
en tiempos del tiempo decadente
en noches sin lunas

porque hay dónde buscar y hay dónde perder
y aunque igual parezca la rosa
dura más que un rosasaurio que renueva
y sutil rosario o prostibulento, o en Night Clubs
de resperas que aterroran.



                              y mantenimiento de la deriva




esos tan dulces para el rebalce:
la rosa se deshoja

y el polvo aventado recicla la esperanza:

sabes demasiado para que te crean, escarmientos.
My goodness, toda lógica está contaminada.

¡Sin saber siquiera la in-deseada desazón!

Aquella angustia caracola indeseada.
Aquella desazón lagartija que se agolpa,
cuando los blancos ardientes se terminan
en lóbregas colinas de esaciudad irreal
donde volver no puedes aunque deseas
porque las colinas ya fueron arrasadas.

Puerto que Tinieblas.

Campanas, como inciensos relamidos ranúnculos colorantes.
Puesto que no ritos. Las ausentes películas
que te pasan para el sostén de la cuática, otra.
la dulce cuática verdadera con su colaless erguido.
Puesto que la tortura deseada no acaba
a pesar de la insistencia, del pájaro que dice:

vé, vé, vé.

Puesto que aquello que chifla,
que oculta el secreto en las tertulias
nos deja y nos conduce. Somos dominados
de fantasmas. De corduras.

Pinocho nos impone sacrificios.

Y crece. Y crece. Y crece.
Alimañas que pululan en la reverberación de los campos.


El Reposo. La quietud clemente. Clarinea.
En el jade del oriente, o la baba que busca: oscurantas.




                              el revoltijo de los planos




El Vacío, del que no puedes, como tarántulas
mucho soportar, o la risa,
y a la nada llamas solo un paso.
La destilación de la esencia de perfumes y demonios
que nadie sabe, ni pretende, como estertores de casullas.
No hay rastros, no hay ratoneras,
ni seguidores que rodeen,
de rostros que oler
para seguir el infinito.
Ni procesos de búsquedas, conversaciones inocentes
de orígenes que impregnen esashuellas.
No hay preguntas, ni roturas que hagan daño,
Nada es total.
Inutilidad de serpientes absolutas. No sirves.
No eres como el caracol del castillo.
No puedes germinar en el jardín tardío
si las garras hay para revolver te unas.
Germen de inmovilidad. Trigo zumagado.
No hay pasos que conduzcan al comienzo.
Ni caminos para seguir el cansado laberinto.
No llegadas ni partidas. Como sólidas pirámides
para confundir a los turistas.
Perfecta Nada: Ausencia de inventores de respuestas.



Espejo ni homíneo, ni angélico,
ni demoníaco. Solo refleja tu cara
y te asusta su avance a los comienzos.
Ni espejo.
Ni ventana que el viento rompa.
Nadie proyectado invirtiendo sus ardores.
Nada demostrando que la imagen es todo.
Como una fresia de cristal.




                              así mismito / y relatando




El perfume de tardanza.



Esperaba, es un decir, pues el cansancio no espera.
No sufre ardores de conciencia. No diluvia.
No sirve en el tiempo como aquello que se ausenta.

Una

Fuera de sí, es otro decir, otro suspiro, que adentro no contiene,
esos chicles de la infancia.
Esperaba
¿Quién desprende lo que ama por algo que no llega?

Dos

Material disponible, tal vez llegaría su tiempo,
su ternura desprovista,
y habría risas y lágrimas, un ir y venir desde Caldea,
y despedidas ciertas.

Esperaba, en la vereda ya agotado,
pero no acontece, no perturba,
no acrece la memoria.

Tres:

Carnero inmaculado, pichón de mirra.

Símbolo gigante ni siquiera de poquito.
Ya un pastel sería demasiado.
Ya un HVI produciría SIDA, el exquisito,
si las jeringas fueran del demonio.
Pero ni tú ni él ni eseinfinitésimo que haría diferencias,
y así los Eones
ligero rastro de polvo en filamentos,
y así las Setecenas.
Los campos atractivos que no sueltan.
El gran desafío.




                              la enorme quietud




La espera.
Y mucho movimiento
mucho como rock and roll o raíces.

Muchos lebreles de oro, de nadie.
Muchas halalíes rodadas, de nadie.
Muchos nadies lejos de Andrómeda, de nadie.
Muchos movimientos de carrozas.
Mucha velocidad acelerada en la tardanza
de las lluvias,
en la interioridad de los relojes.
La danza de hipopótamos escuálidos o perdidos.

Gran movimiento en el polvo
y nada de quietud en los potreros,
no el jardín de los jacintos
ni ese otro de las rosas,
tal vez el vacío, una quietud que agobia.
Ni rosa a contemplar sereno:

para amarla necesitamos el reposo.

Y tú no amas                 Ya nadie reposa

ya nadie comería espinacas
en escabeche de espera.

El reposo puede acudir solamente en nuestra mente
aterido de fantasmas
como tú, que eres la esperanza del reposo.
De esos mares quietos por capas
de petróleo, amorosos,
Del reposo para siempre.



Es probable, como la certidumbre de los




                              otredades




atardeceres solitarios
una forma de hablar, de esperar por las estrellas,
las palabras, esascoquetas que se dan a todo, a todo,

tampoco eran, como toallitas en rehuso,
el tarot aún no tiene cartas,
¿y entonces cómo aquietarte?

¿y si lo fuera, si al sol lo aquejara?
haya sucedido, haya comido espinacas,
muchas veces, muchas esperanzas:

Ah, pero unas cuantas avispas, una pocas orquídeas,
harían la diferencia para nunca.

Y otras serían las cuchu fleras y raras, las enrojecidas
de tan blancas. ¡Otros los libros energúmenos o exégetas!
Otros los Orígenes del apio. Las cartas de allegadas o en huidas,
la muerte por del agua, y el colgado de cabeza
creyéndose la muerte,
Otra la poesía las privaciones.
Otro el cordero degollado.



¿Cuán probable fuera que la carne concibiera?
¿Cómo estar seguros del sabor?
Si vemos una fresia, ¿Cuánto saber que su fragancia es hermosa?
¿No podría ser sólo engaño dentro del engaño?
¿y uno de los dejos es real y el otro mentiroso?

¿Y si nuestra propia mano nos entuerta?
¿otra forma patética dentro de la ilusión de las torturas?
Pero siempre corderillos y pichones
o verduras y sangre que no acalla.

Porque el colorado y la suerte y los balidos
y las perpetuaciones volanderas




                              semihomenaje con martillo




signan lo originario del comienzo
y un sol estrella que morena te hace
y una inquietud sobre las aguas se agita:
es probable, cenizas encrespadas.

Es de corazón intuyamos la espera, no el comienzo.

Quien espera / usa formas que limitan el tiempo.
Producen el antes, avizoran el después.
Atesoran una rosa.
Generan movimientos secundarios,
lobos que estornudan, lápidas con suerte,
sonidos contaminados en su origen,

la quietud preñada, de tercera reciedumbre,
pero al fin movimiento
y ellas no existían, ni demarcaciones,
salvo que las musitemos como lumen de lumine.

Y si murmurándolo hecho ¿cómo saber que fuimos La Espera
si a otros ya hubieras llegado, con tu / hola,
con tu clavel en la boca?

Entonces no habríamos sido La Espera.
Ni la luz brillante de emociones.

Otros y otros y otros ya recibido te amaban,
te pinchaban los costados.

Con palmas o con lirios, pero ciertamente cuchillos de ónix,

con ellos odiado ya hubieras y la cólera.

Y se aquejarían. Y te rendirían. Doblando sus rodillas,
o extrayendo el corazón palpitante a sus vírgenes más bellas,

menos cautas, más lapidarias,
extensamente predispuestas al desnudo de la gradas.

Para apaciguar la carencia de poder,




                              solfeos, variaciones armónicas en la coda




tu apenas transformar el vino en parrandas
que terminan en rollos estupefactos o ahítos,
y niños a congelar en las cumbres

de verdadero horizonte cortado por sombras furtivas,

pendencieras, o cariacontecidos por el alba.

De horizonte que contempla la demencia.



¿Quién verdaderamente puede?
No es posible aceptar la soberbia de esperar los primeros.
Haber siendo como avellanas en la noche de los solos.



Oh, No haber sido, no tener la sombra de sus dejos:



La Espera puede confortar tanto nuestro orgullo,
como poseer el diamante más pequeño.

Así compartiríamos la deficiente enredadera
fundamental / para resaltar esapandereta en ruinas
que insiste en el olvido, en la luz sonora,
pero tan bella, tan llena de regocijo,
tan nuestra, y de ellos, que repetimos el ave,
reforzando sus cimientos, su carencia
de soportes donde abrazarnos
y repiten,
aun cuando nada nos retribuya: con lumen de lumine.



Surge la leyenda bella    esa como lombriz dorada.



                              insistencia en los rituales




Surgen los Orígenes        aquellos de pura herrumbre.
La Hora                           en la consabida desdicha.
La Palabra                        que perturba y sombra los avances.

No. No seremos La Espera.
Pero cuán delicioso haber sido los inventores de la rosa.



La hora estuvo pronta.
Novia y sabe tras el velo viene la desdicha,
no cree, pues solo vive su presente:
Para el azul que amarra a la liga
y el rosado que oculta junto a la ingle
y el pañuelo viejo de su abuela

aunque ya después tenga motivos para el llanto
y el regocijo;
                   ciertos como lombrices.

Había signos de mieses. De córneas renovadas.

Y lo nuevo, ¿dónde lo nuevo?

Algo ya había surgido, como lombriz solitaria
pero no los signos, no la putrefacción deliciosa.
Brisa ligera sobre las agua.

Se dibujaron sonrisas de movimiento:

Uhh, Uhh, Uhh

o no más que el vientre abultado en terracotas de formas robustas
de infinita flaqueza y delirio
oh, tal vez una piedra preñada de maneras se organizó para asaltos,
para un curso de rocas y violines.




dudas y certezas






Lo que es cloqueó. Más, sólo sonidos.
Con mucho tiempo que perder,

en esasantesalas, esosventisqueros:


Uhh, Uhh, Uhh


y nadie que lo pierda.

Tal vez primero el orden extraño que repetía y repetía.

Ni un signo para elevarnos como carcanchas deseosas.
Cumbres insospechadas. Brisas.
Le entraron ardores de conciencia.

La conciencia fue primero el recuerdo de comida.
Y los ardores semillas produjeron:


Ahrrr, Ahrrr, Ahrrr


y las semillas repitieron el designio.


Pasaron lunas de lunas. El parto maduro en la espera.
Lunas estelares. La materia pudo ser contada.

Sucesiones. Huerfanías. Círculos
que el presbítero no entiende.

Hambre. Hambre de senderos. Colinas.
Masacres de surcos. Sexo y comida.
Lunaxias.



Tal vez siempre lo fue. Pero los números esperaban.
Yo, tú, ellos, uno, dos, muchos. A favor del viento.

Contando las delicias. Haciendo lo variado.




                                                la imaginación que desata los nudos mejor diseminados




Entonces aparecieron los sueños: Aparecieron las noches:
Sobre todo fueron las noches:
y sin fuego.
Todo tan desconocido y lo desconocido asusta.
Lo desconocido se hace terrible. La noche es mala conseja.
Y sin fuego.
La noche fue creada para penetrar en los muros:

Ahhhhhhh, ayyyyyyyy.

Lo que era
Espera su descubrimiento. Su marca en las ingles.
Su clave. El desconcierto.
Su una de catorce.
Aguarda su signo. Su articulado sonido.
Su frente que preserva.
Su salida desde la noche.
El velo que sumerge.
Su reposo entre los muros.
Su aparición más terrible que la destrucción del origen:

Ayyyyyyyyy.

La materia se mira.
Era nuevo. Era la noche noche, y cuerpos.
Era el día agua, y olvido.

Se reconocía extraña. Con velo de prostituta.
Su orden. Ajena. Mucha la urgencia.
Allí estuvieron los sueños, los sueños que velan la esperanza,
la recrean, producen el olvido,
y hasta los frijoles, las ternuras, las necesarias monedas.

Las noches, Sobre todo fueron las noches,




recurso a las fórmulas sabias




El temor: La matriz de las tinieblas:
Lo desconocido.
Eseunicornio que arrancado, espera por su azote.



Él / que espera. Que murmura. Que blande su espada
Fue adquiriendo el pánico su contorno de pesadilla.
Su secreto oculto en los ramajes.

El que se fue.

Su responsabilidad en todas las culpas.
Su imprudente manera de venganzas.

La nada no existe: Como dos orquídeas opuestas
saltando apasionadas a su beso

o de extinción en su entramado de potencias
reverberando amorosas: Tomó sueño y habitó
entre nosotros.

Una avispa apaciguada.

La nada es sólo imperfecta llegada,
forma peculiar del designio revestido de poder,
sueño de terrores, concreción de fantasmas:

Fantastillones de parejas verdecidas
besuconas
por micronésimas al cuadrado mantienen atadas a su forma
la calentura universal de lo que pesa:

Torres a medio hacer, cometas que circulan.

Ya las aguas se agitaron deseosas.




                                                                            trinitario, apuntando a desarrollo




Y él: la nada, la eterna calentura agarrada
de su hacha, bajo interferencias de mandil
en medio su cuatérnico sexsenario tan simpático
atravesado de escuadras picturescas.

De nuestro espíritu Se hizo nada de la hoja:

Apareció múltiple, informe, colorinche,
caótico, como aroma de murciélagos,

a veces montañés de los páramos solitarios,

a veces volcánico en su cuna,

a veces del agua gigante, a veces de los muros.

Ah, la noche contenida.



Demasiados escogidos, pelean por lentejas.
Imperfecto, como deteniendo un sol que no se mueve.

Cíclico, un ir y venir por la muerte,
por la sabana arrasada. Donde los dómines y querubines extasiados.

Demasiados escogidos, al reparto del arsénico y su sed.

Disgregado. En altares y papiros.
Estacional, un renacer con el sol del equinoccio.

Demasiados escogidos, Batallas. En la terraza desnudos.
Un ciervo y un jabalí.

Verde, ese germinar la semilla en la muerte de la luna.



Todos eran escogidos:




        Padre, ¿por qué me lo clavas?




De acuerdo no se ponen. Que si astas. Que si peces. Que ilusiones.
Se hizo materia real. Con su cetro. Con su manto agujereado.

Soñado fue. A los pies de una pirca.

Nada contradictoria. Con el puñal en lo alto del ensueño.

Ah los sueños, del miedo crean su bálsamo.
Su cortar un cuerito. El destierro de los velos.

Ah los sueños, informes crean forma. La taberna. El cenáculo.

Un cáliz. El cáliz
Un pan. El pan

Ah los que escogen, sonámbulos crean para divertir la podredumbre.

Muchos sueños de anémonas dormidas y despiertas.
Muchas formas: orquídeas voraces o risueñas.
Muchas sustancias de nada

más que avaricias cansadas o lujurias sin gana o cetros de paja
en lontananza aburrida, llena de desdichas
de cieno pervertido.

O de ensueños a la caza del delirio.
Vino de sangre.
Agua poderosa. Muchos señores bajo el poncho.
Sol que derrita la cordura.



Pero no el amor por el lodo y su respiro.
No la esperanza en la ciénaga y esacohorte tan añil.
Pan amargo, hiel voraz y de astucia consagrada:

al olvido.




                              en el amargo intestino




Hambre y huesos. (Para jugar al comulgado).
Hambre y ternuras. (En la lucha por lo verde).
Hambre y cenizas. (Con qué ungir los esqueletos).
Gradas y Templos. Donde reposa la bella.



Eran los escogidos de la miseria: el supremo arrebato.



Solos, aquellos pobrecillos
tan maltratados de la esperanza tomaron su justa
ilusoria estrella cuaternaria de seis cachos y un descanso
mentándose de la nada Escogidos. Rechazados
para el conjuro de las voces.

Marcan la señal en la ilusión de permanencia.
Con sangre su potencia y deseo.



Cuando nada escoge es que llaman a la ira los clarines
los que escogen a la nada y la provocan
a la sombra del árbol propicio;
o quedan fuera del atrio y del recinto en la costumbre.

El período de paciencia ya termina
cuando el aceite abomina del vinagre
a su juguetón abrazo propicio de ensaladas:

Aparecen los mentores, los sabios del ritual,
las palabras: las modulaciones del verbo:
la envidia del único en la guerra:
mentan el destino, Lo Ejecutan.




                                                     y destaparon cráneos y saquearon cuerpos




O pasó el tiempo de los templos:
sus escalones en oferta, sus socavones del aire.

Y Pasó el tiempo de gradas y monedas:

El llamado de la ardiente unión sagrada, por risueña y temerosa.

El tiempo discrepancias sin sangre,
salvo aquellas en los labios, las carencias.
El tiempo de ternuras sin apremios
llenas de regocijos.
El descanso de la sangre derramada en gracia de conquistas.

La nada auto había hecho verdadera:
Color de copihues en vergüenza.



Ya no sólo sonrisas y signos.

Las cábalas usadas en las trocas produjeron
el lenguaje de las rabias, la debacle del inicio.

Y se copiaron, y se esparcieron y entusiasmaron la belleza.

Cansados del aroma del humo, el goteo de la grasa.
Y a la palabra poderosa hiciéronla única.

La encumbran exigente vacío descomunal en los atriles.

y Eran, como las eras desconocidas,
y Fue soñado en rancios atardeceres de batalla.

Sólo en él se reconocían.

Todos. Creadores de alguna modulación,




                                                                            en la dimensión paralela




alguna más penetrante sutileza al margen de cebollas.
Todos en la defensa de los Unos. Sus encantos
pegoteados en un trapo
su olor de coles tristes, de cebollas rancias.



Entonces vino la lucha. La mayor argucia en contener los límites,
las extensiones,
lo que afuera deja, a soportar los corrales,
cuadrar las grutas.

Vino el destripe de las rosas.

Planeó la pasión de la sangre. La nueva sangre
como causeo de prietas u ofrenda de certezas.

El ardor de la verdad cobró su venganza.

La venganza nueva: el deleite de los trapos.
Los amorosos centinelas destriparon la cordura.
Lirios tronchados en las gradas de la piedra.

Tan viejas: moluscos tempranos o anillos
exhaustos y pachuchos.

A tres bandos
a tres bandos creyentes invocan y disputan

ya no el reparto, ya no los panes y los peces,

la deshonra en el banquete demorado,

el oprobio acendrado en la alegría,

el poder de la amargura donde lo cansado.

La manzana, la greda y el escupo.

Del caos surgieron dos en el amanecer movedizo
cuando ya nadie entre los brazos, salvo arreboles
y carencias de amasijo.




        el signo de la promesa




Con sangre: formada la imagen redonda,
esa cuadrada alegoría de impuros.



A veces, noches serenas, como escalofríos.

Una avispa copula con su orquídea.

Seiscientas sesenta y seis monedas desatadas
a la casa de incautos que al saco son metidos
para el oculte de las sombras.



Y los creyentes creyeron:
Un escarabajo saliendo de la tierra.

Con fuego inicia restaurada la pureza de la carne achicharrada.
Ranúnculo a la caza de los muslos:

Ayyyyyyyyyyyyy. Ahhhhhhhhhhh.


El fuego siempre purifica.



Estando destinados a las viejas pasiones el crisol solo adelanta el final presabido
donde caracoles fustigan las babosas
deja puros a los poseedores del rito, los cubiertos del manto que desata.

Quien administra el fuego es poderoso.




                              allegando maderitas de santa simplicidad




Poderoso como sol que se encabrita,
Exalta los sonidos luminosos como al jaspe,
a la esmeralda,      esa de rojo putrefacto
al hollín,               el transparente en su pasado
las astucias           donde la pena que abandona
¿Y si no?              vuela vuela golondrina.

Un oscuro general que se extingue en el olvido

¿A qué tanta parrillas y tenazas?
¿Para qué el regocijo de carbones?

¿A qué tanta inteligencia y papeles?
¿Dónde el hierro pueda mostrar su pureza?

Los creyentes creyeron:

Hay rosas que chorrean su color
y como cucarachas corretean bajo los espejos

escarabajos promiscuos que vienen a mirar
cómo la sabia acelera la respiración gozosa
entre los deseos metida y brava

de la savia que cierra sus ojos y jadea
como si fumado mucho hubiera por exceso
con tanto amor sucumbieran entre odios
y propinas.

El amor que todo lo puede:
hasta despojar a los vestidos

adelantar de la nada el encuentro,

recrear el encanto de la fuente clara

exigencias de pasado que nunca existiera
dispuesto en mesa alegórica y raquítico.

Los creyentes creyeron:

Ah, si sólo dos perros acompañaran ágiles




                                                     descargando las potencias del universo




y unos ojos de lechuza.



Su destino en los cuatro confines fue torbellinos
en las ascuas.
                    Chispas crepitan sus escalofríos.
Máscaras precipitadas.

Del magma surge la estatua múltiple ahíta.
Escombros pétreos dubitan elregreso.

Las hogueras multiplicaron y seduce:
Montón de imágenes rotas para una pregunta:

Como de confín a su eco
Único
Hasta el tiempo del fuego en el oriente.

El mítico proyectil sánscrito desatado.
Ay, cuán desatado.


El monstruo agoniza su estertor de potencia,
su alarido, su desate de protones,
su regocijo de carencias, una cazuela desvaída,
en humo, en polvo, en nada.


Cuando las imágenes sangrantes den paso
a paraísos más simples, más delirantes: Y su sombra convulsa.

Cuando ya ni siquiera se mente nada con balbucir paraíso.

Mancilla el horizonte de los sapos y las ranas.

Cuando el infierno más Complejo sucumbe a la crítica




                                                                            Oh Minerva




Tectónica:

El monstruo gime en su agonía
provoca la constancia
                                 y el aliento de pavores.

Cuando el paraíso soñado se quiebra en las Esferas Celestes que astillan música
y quejidos:
Y el horizonte trizado:


Demos gracias.



Ha llegado el tiempo y la cordura no siempre

A veces, solo, a veces las verduras alcanzan.

La nada vuelve a su origen de vacío, a su eterno comienzo de retorno.
A veces,
los versículos callan o sucumben.


La nada necesita prueba o es todo

A veces, cuando a veces: La tierra libra, como un aroma:

Sus demonios más íntimos y suyos.

Hasta el granate se libera.

Pero nada de Shantihs, nada de Hosannas:



Demos gracias.




Y la Esperanza, siempre la Esperanza




Que las murmuradas vienen siempre de atrasito
despacito por las rocas donde tropiezas

y caes a tu frente, y quedas culebreando y preguntas

sabiamente renacido de polvo ceniciento como gusano marcado en su cintura.


Pero un día, un día
un día gloriosamente nocturno
dejaremos de dar jugo:


Las orquídeas se liberan.


Las avispas caen rendidas.


(Sin ni un amen que rechace la minucia).



Demos gracias:



¿Debiéramos rechinar dientes porque no hubo antes?
¿O castañetear huesos por la ausencia de principio?


Tal vez / sea tiempo / que los epiciclos del big bang
no produzcan más Giordanos Brunos.

frf


iniciado en Cambridge en 1977 - terminado el 18 de abril de 2011 cuando la incertidumbre.














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